2011-03-14

Make up

Hace unos años entré en una tienda cualquiera y me encontré con la siguiente escena: cerca de la entrada había una pareja joven frente a un gran mostrador de cosméticos. El hombre sostenía estólidamente una cesta de la compra en las manos mientras su compañera arramblaba con productos de maquillaje del mostrador y los apilaba en la cesta. Desde entonces siempre he pensado en ese hombre como la personificación de una interesante tendencia humana: no sólo no nos ofenden las imágenes manufacturadas sino que nos gustan. Prácticamente insistimos en ello. Estamos ansiosos por ser cómplices de nuestro propio engaño: por pagar dinero por el pase a un parque temático, votar a un tipo que obviamente nos está mintiendo o permanecer de pie sosteniendo la cesta que se llena de cosméticos.

Neal Stephenson, "En el principio... fue la línea de comandos"